Fusiones temporales (2ª parte)

Hola de nuevo. Aprovechando que tenía que hacer otras cosas que no me apetecían nada me he puesto la tarea de acabar de una vez este fin de semana la segunda parte del post que tenía pendiente.

Las pasadas Navidades estuve por la Tierruca y como dije he hecho nuevas fotos, aunque esta vez no tengo la intención (veremos después) de escribir mucho. Perdonad la tardanza, pero he intentado que las fotos quedaran lo mejor posible, a pesar de ellos no estoy contento con el resultado de algunas, sobre todo con el juego de perspectivas, que aún tengo que mejorar. Por si no lo sabíais podéis ver las imágenes en alta resolución si hacéis click sobre ellas.

1. Alameda Primera:

Al fijar la mirada en los árboles que se ven en la fotografía antigua uno entiende por qué esta calle era llamada así. Es una lástima que aún no se conserven los ejemplares. Esta vía, por la que tiempo atrás discurría el Arroyo de la Mies del Valle, que desembocaba en la Ría de Becedo, recibe actualmente el nombre del músico cántabro Jesús de Monasterio. Como curiosad, en la acera de la izquierda, antes de llegar a la calle Burgos, se encontraba la Pabellón Narbón, uno de los pocos edificios modernistas (además del Mercados de la Esperanza y los desaparecidos Salón Pradera y la Estación de la Costa) que ha tenido la ciudad. Una lástima que se decidiera acabar con él.

2. Cuesta de La Atalaya:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta empinada cuesta recibió el nombre de La Atalaya no de manera casual, sino porque en su parte alta se ubicaba tal estructura. Fue construida a finales del XVIII por el Real Consulado y servía como puesto de vigía ante la llegada de barcos. Esta atalaya venía a ser un edificio defensivo más de las que protegían la ladera Norte de Santander de las invasiones. Esta posición debía de ser fuertemente defendida, ya que dada su altura constituía un punto estratégico desde el que atacar a la ciudad, sobre todo si el invasor lograba situar baterías de artillería. Prueba de ello son los fuertes levantados a lo largo de la Alameda Alta (hoy General Dávila), el Fuerte de Mª Cristina (hoy centro cívico), el Fuerte de Isabel II y el Fuerte de López Baños.

La Cuesta de la Atalaya sirvió pues para comunicar transversalmente el Sur de la Ciudad con la línea defensiva del Norte.

3. Ayuntamiento de Santander:

En esta imagen podemos observar la construcción original del Ayuntamiento, tal como fue planificada por el arquitecto Julio Martínez Zapata en el año 1897, antes de la posterior ampliación, como ya escribí en mi pasado post. Toda esta zona estaba ocupada desde el s. XIII por un convento de franciscanos, pero fue derribado para hacer posible la construcción del Mercado de la Esperanza y de la nueva casa consistorial. Del complejo se conservó únicamente la Parroquía de San Francisco, levantada en el s. XVI, pero fue demolida con motivo de la ampliación del ayuntamiento en el año 1936.

Por si alguien siente curiosidad, el antigua ayuntamiento de Santander estaba situado en la Puebla Nueva de la ciudad, aquí tenéis una foto.

4. Plaza de las Cachabas:

En cuanto al origen del curioso nombre de la plaza no tengo idea alguna, si alguno lo sabe le invito a que nos deje un comentario. El monumento que vemos a la izquierda se levantó en honor a las 500 víctimas que perecieron con la explosión del Cabo Machichaco el año 1893. Actualmente este elemento conmemorativo se encuentra desplazado unos metros en dirección Oeste, posiblemente debido a la construcción de un parking en esta plaza. Junto a este espacio se decretó en 1873 la realización de la que se llamó la Estación de la Costa, cuyo diseño fue elaborado por el ingeniero Eduardo Grasset. Esuna lástima que en 1936 se decidiera su derribo, ya que era una construcción bellísima. Como curiosad, una de las marquesinas de la estación procedía de los talleres de Eiffel. Aquí tenéis una foto para que veáis lo hermosa y singular que era la estación. En este otro enlace podéis encontrar un par de fotos más, así como leer a cerca de la línea de ferrocarril Santander – Bilbao.

5. Catedral de Santander:

Esta imagen fue tomada después del Incendio de 1941, como resulta evidente por los escombros. A cerca de la Catedral, poca (o ninguna) información nueva puedo aportar que no encontréis en el artículo de la Wikipedia. Simplemente dejadme señalar que es en la calle Somorrostro, sobre la que se asienta la Catedral, el lugar en donde se ha escrito la historia de la ciudad desde sus inicios. Mucha gente desconoce que junto a este edificio religioso se levantaba el Castillo de San Felipe, construido en el lejano s. XII y derribado a inicios del XX para construir el Salón Pradera. No obstante este castillo aún se encuentra presente en el corazón de la villa, ya que sus piedras fueron utilizadas para el relleno de la Dársena Grande, hoy Jardines de Pereda.

En cuanto a la Plaza de las Atarazanas, no siempre ha tenido la configuración actual, antes del incendio tenía este aspecto. Puedo confirmar con un 99% de seguridad que el edificio de planta baja que vemos en la plaza corresponde con este mercado.

6. Plaza de las Farolas:

La próxima fotografía fue también tomada tras el fatídico Incendio. El robusto edificio que podemos ver es el antiguo edificio de Aduanas, al que debemos de dar las gracias por haber servido de cortafuegos, e impidiendo que la catástrofe fuera aún mayor. A esta plaza se le bautizó con este nombre debido a las cuatro farolas que se colocaron durante la construcción de la misma (recientemente eliminadas), dos de las cuales podemos ver en la imagen.

7 y 8. Plaza de Pombo:

La primera de las fotografías fue capturada durante la Guerra Civil. Los arcos de la Plaza fueron tapados por sacos terreros, de manera que los bajos del edificio sirvieran como refugio antiaéreo, protegiendo a la ciudadanía de los bombardeos protagonizados por la Luftwaffe. La segunda imagen es más amistosa, en ella podemos ver el antiguo templete, en donde eran comunes los conciertos de la Banda Municipal de Música.

9. Monumento a Pereda:


Demos ahora un paseo por una de las zonas más transitadas y bellas de Santander. La primera de las imágenes de la serie corresponde al monumento dedicado al famoso escritor cántabro José Mª de Pereda, en concreto al día de la inauguración, que tuvo lugar en 1911.

10. Alfonso XIII:

En la siguiente fotografía vemos inmortalizado el momento en el que el entonces Rey de España, Alfonso XIII, se dispone a subir a su vehículo, que muy posiblemente le conducirá al Palacio de la Magdalena, o a algunos de los lugares de ocio que se podían encontrar entonces por la zona del Sardinero.

11 a 13. Paseo de Pereda:

He decido comentar conjuntamente estas tres imágenes porque están tomadas prácticamente desde el mismo punto, pero no en el mismo año. La primera instantánea se hizo antes de la ampliación del ensanche, cuando los mástiles de los barcos casi se podían tocar desde los balcones de las viviendas. La segunda toma debió de realizarse en torno al año 1900, cuando aún estaban en uso los baños flotantes, lugar donde acudían a refrescarse las clases menos pudientes que no podían acercarse hasta el Sardinero. La última fotografía, por último, tuvo que hacerse en el 1934 o inmediatamente antes (y en un día con un fuerte viento Sur), ya que en ese año se terminó la construcción del edificio que vemos a la izquierda de la foto,el Real Club Marítimo de Santander.

14. Monumento a los Raqueros:

En mi anterior post no publiqué esta foto, así que aprovecho y lo hago ahora. Si queréis saber un poco más a cerca de estos personajes os remito a mi anterior entrada.

15. Paseo de Pereda con Castelar:

Imagen antigua tomada de http://www.sbhac.net/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta fotografía es sin duda la que más me impactado de todas las que he podido ver de la historia de Santander. Está tomada poco después de la toma de la ciudad por el Bando Nacional y en ella podemos ver las consecuencias de una guerra. El tanque que se ve en la parte izquierda es un Panzer I.

16. Paseo de Pereda con Castelar (II):

La confluencia de esta dos calles no ha cambiado prácticamente nada en siglo y medio, únicamente ha sido ampliada la acera norte para facilitar el paso del tranvía (aún hoy se conservan los raíles) y otros vehículos.

17. Calle de Castelar:

Sí, es Castelar (o Puertochico). Los cambios aquí han sido sustanciales en los últimos años. Los edificios de entonces, que no contaban la mayoría con dos o tres plantas, fueron dejando paso a otros de mayor altura, como el Edificio Siboney, proyectado en el año 1931.

18. Sardinero y tren de vapor:

¡Pasajeros al tren! Terminamos nuestro paseo virtual en la playa. No, no es el mítico Magdaleno el tren que veis en la imagen, sino el tren de vapor que unía Santander con el Sardinero. La rampa de acceso a la playa es la misma que la que se sigue utilizando hoy aunque, eso sí, con algún arreglo.

19. Playa Primera del Sardinero:

El edificio que se encuentra a pie de playa es la “modesta” caseta de baño de la familia real, desconozco por qué motivo desapareció, es posible que alguno de los frecuentes temporales lo destruyera.

Bueno, eso ha sido todo, espero que hayáis disfrutado con las imágenes. Por último dejadme señalar que las palabras que he escrito no están exentas de error, ya que no soy ningún historiador, simplemente un aficionado a la historia de Santander.

Aquí va una última de regalo, la Grúa de Piedra:


Fusiones temporales

Hola, el nuevo post lo voy a dedicar a Santander, la ciudad en la que nací y en la que he pasado la mayor parte de mis años. Desde hace un tiempo soy un apasionado de la historia de Cantabria y, cómo no, su capital no iba a ser menos.

Creo que quienes nos hemos formado aquí no hemos recibido por parte de la educación reglada  información suficiente a cerca de los acontecimientos acaecidos en esta comunidad. No recuerdo que ningún profesor me hablara del Ducado de Cantabria, de la catástrofe del Machichaco, del incendio que se llevó la mayor parte del casco antiguo de Santander o de los maquis en esta región; aunque espero que esta situación haya cambiado en la actualidad.

Este post nace pues con la intención de dar a conocer un poquito del pasado de Santander, un peñizco a la historia de esta ciudad, querida pero que a la vez causa repulsa en muchos y muchas de nosotros por diferentes motivos.

Con las fotos que voy a mostrar a continuación deseo despertar el interés a cerca de esa urbe que fue; aquella ciudad de cultura, de cafés, de charlas intelectuales, de teatros como el Pereda, la sala Narbón o el salón Pradera, la ciudad que vivió los felices años 20, pero que también tuvo que sufrir los bombarderos por parte de la Luftwaffe durante la Guerra Civil y la limpieza ideológica llevada posteriormente.

Pero quiero, además, que el lector o la lectora hagan un pequeño esfuerzo e intenten recuperar la memoria que aún está escrita en las mentes de nuestros mayores, esa historia de lo cotidiano que no se encuentra en ningún libro, pero que muchas veces es denostada por la sociedad. Que hablen con sus abuelos y abuelas y les pregunten a cerca de cómo era su ciudad, sea Santander o cualquier otra. Que desempolven, escaneen y recopilen las fotos antiguas de la familia con el fin de que nunca desaparezca esa parte de la historia.

Permitidme, por último, lanzar un grito en contra de los nombres que muy tristemente, y a pesar de que la ley obliga a cambiarlo, aún permanecen escritos en las placas de las calles de Santander. Sugiero que hasta que no se devuelvan los antiguos nombres (si los hubiera, en caso contrario qué mejor forma que preguntar a sus vecinos), y a forma de protesta, utilicéis los nombres pasados, tales como El alta, en lugar de General Dávila, o la Calle Calderón en lugar de General Mola, por nombrar solo algunos. Para que conozcáis más nombres os invito a que leáis la gran obra escrita por José Simón Cabarga, de título Santander en la historia de sus calles.

Bueno, después de haber soltado todo este rollo comencemos con las fotos.

1. Ayuntamiento de Santander:

Aquí tenemos el Ayuntamiento de la ciudad visto desde lo que es hoy la calle Jesús de Monasterio, antes Becedo (nombre que recibía la extinguida ría que transcurría por ese tramo). En esta imagen aún podemos observar la torre o cúpula que se erguía en uno de los extremos, y que fue demolida tras su remodelación, en la que se vio acrecentado su tamaño por dos. Si tenéis curiosidad podéis echar un vistazo en Google Maps, en donde se muestra claramente la diferencia de las construcciones.

A la derecha de la foto se muestra lo que fue la llamada Casa Sepi, en cuyos bajos se albergaba una juguetería.

2 y 3. Mercado de la Esperanza:

La primera fotografía fue tomada durante la inauguración de 1904. Poco a cambiado desde entonces. En la segunda imagen podemos ver los barracones que se construyeron de manera temporal para los comercios que se vieron afectados por el Incendio. Estos barracones en concreto están en un solar ocupado anteriormente con un convento, si no recuerdo mal, franciscano.

4. Calle Calvo Sotelo:

En esta instantánea quedan de manifiesto los destrozos causados por el incendio de 1941. Si os fijáis bien debajo de los trabajadores se puede ver el Instituto Santa Clara. Anteriormente esta calle recibía el nombre de Calle Atarazanas, ya que en tiempos inmemoriales en ese punto se encontraban unas atarazanas, lugar de construcción de barcos.

5 y 6. Edificio de Correos:

Por suerte el majestuoso edificio de Correos, construido en 1915, sobrevivió al fatídico incendio. Por cierto, para quien esté sorprendido de ver un tranvía, no es un espejismo, hubo un tiempo en el que circulaban este transporte. Pinchad aquí si queréis saber más.

7. Plaza Porticada:

La Plaza Porticada, otro espacio urbano surgido como consecuencia del Incendio. Construido con un estilo neo-herreriano esta plaza vio nacer en 1952 el Festival Internacional de Música y Danza de Santander, festival que ya se ha convertido ya en todo un clásico, y que se celebra actualmente en el Palacio de Festivales. Bajo esta plaza se han encontrado recientemente restos de la antigua muralla que protegía a la ciudad de las incursiones no deseadas, así como muelles y refugios antiaéreos de la Guerra Civil.

En la imagen se está procediendo a la colocación de la figura alegórica que representa “La Beneficiencia” , que junto con “El Ahorro”, flanquea la entrada a la Caja de Ahorros de Santander y Cantabria.

8. Calle de San José:

En la Calle de San José se marcó la frontera Este del Incendio, gracias en buena parte al edificio de Aduanas, construido completamente de piedra, lo qué causó que funcionara como cortafuegos e impidiera el paso de las llamas.

9. Casa Pombo:

Este imponente edificio, construido durante el siglo XIX fue la casa palaciega del III Marqués de Pombo, motivo por el cual la plaza lleva este nombre, si bien durante un tiempo fue llamada Plaza de la Libertad. Actualmente es la sede del Real Club de Regatas de Santander. Hay algo que me sorprende mucho, su bandera. Si pasáis por delante fijaros en la tela que cuelga desde el balcón de la planta baja, es la actual bandera de Groenlandia. Uno pensaría que a alguien por alguna razón le apetecería tener esa bandera como símbolo para el Club de Regatas, pero en el frontal superior, justo en el centro aparece labrada en la piedra esta misma bandera, aunque en forma de pendón, triangular. Lo curioso del asunto es que la actual bandera de Groenlandia fue adoptada en 1985, según el diseño presentado por un tal Thue Christiansen, que poco parece tener de cántabro. ¿Qué ocurrió entonces? ¿Es un plagio? Realmente me parece sorprendente, espero que alguien sepa resolver esta cuestión. Para apoyar la tesis del plagio podemos emplear como prueba que la bandera de Cantabria es blanqui-roja, y era usada ya por los marineros cántabros en el siglo XVIII.

10. Mercado del Este:

El mercado que hoy se levanta entre las calles Hernán Cortés y Colosía (llamada hoy esta última General Mola) no es el mismo que el que fue construido por el arquitecto Antonio Zabaleta durante los años 1839 y 1842, ya que durante los años 90 se demolió debido a su declaración de ruina (un tanto controvertida). En la actualidad el espacio es ocupado por cafés y algunas tiendas, además de por un pequeño museo en la planta inferior.

11. Calle Marcelino Sainz de Sautuola:

No es mucho lo que ha cambiado en esta calle, sin embargo ha habido dos alteraciones muy significativas. La primera de ellas es la construcción del arco del Banco Santander, y la segunda es una muy triste, el derribo el 31 de julio de 1966 del Teatro Pereda, uno de los teatros más importantes de la época construidos en España, inaugurado en 1919 sobre las antiguas ruinas del Teatro Principal, desaparecido durante un incendio.

12. Demolición del Teatro Pereda:

Realmente cuesta creer que esta inigualable construcción fuera derribada para construir el feo y tosco edificio que hoy se levanta en esta esquina, pero qué se puede esperar de una etapa en la que las leyes las dictaba una persona y su camarilla. Pinchad aquí si queréis saber más leyendo un artículo publicado hace ya unos años en el Diario Montañés con motivo de los 40 años de la demolición.

13. Calle Lope de Vega:

Al frente, en la confluencia de Lope de Vega con la Calle So,l nos encontramos con la Iglesia de los Carmelitas, de estilo neogótico y construida en 1904. En la acera oeste el espacio de la casa que tenemos en primer lugar hoy es ocupado por un bloque de viviendas.

14. Grúa de Piedra:

Vayamos ahora a la costa. La Grúa de Piedra pertenece a Santander tanto como los días de Sur. Situada en el Muelle de Maura, ha sigo testigo desde finales del siglo XIX de la llegada de los transatlánticos que provenían de América cargados de mercancías. Hoy se encuentra ya fuera de servicio y permanece de manera más que merecida como monumento.

15. Paseo de Pereda:

Cuidado con dónde metéis el pie si camináis por el Paseo de Pereda, ya que está construido sobre terrenos ganados al mar. Debido a la dificultad orográfica se acometieron diversas obras para dotar a la ciudad de un amplio ensanche. El margen que separaba las casas del mar era tan estrecho que se dice que si te asomabas por la ventana podías llegar a tocar el mástil de los barcos.

16. Monumento a Los Raqueros:

Este monumento es, sin duda y en mi opinión, uno de los mejores que tiene la ciudad, ya que se conmemora a una figura tan original y propia como los raqueros, niños que se tiraban al puerto para recoger las monedas que les arrojaban.

18. Confluencia de Paseo de Pereda con Castelar:

Las llamas del Incendio de 1941 quedaron muy lejos de alcanzar esta zona motivo por el que se conservan las majestuosas edificaciones prácticamente tal y como eran.

19. Paseo de Reina Victoria:

Con la llegada de la monarquía y Los baños de ola a los veranos de Santander a principios del Siglo XX, esta calle se comenzó a llenar de palacios y mansiones mandados construir por la nobleza cortesana. Además su tránsito aumentó debido al crecimiento turístico que comenzó a surgir en el Sardinero, para lo que se habilitó un tranvía que unía el casco antiguo con la zona de playas.

20 y 21. Playa Primera del Sardinero:

¿Cómo? ¿Qué hace esa iglesia ahí? ¿Y esa forma tan rara del Casino? Pues esa iglesia es, o mejor dicho, era, la Capilla de San Roque, levantada en 1870 y, si no me equivoco, mandada derribar durante la II República, motivo por el cual se pasó a construir en 1944 una iglesia bajo la advocación de ese mismo santo en la zona cercana a la Fuente de Cacho. El casino es el primero que hubo, construido también en 1870, pero que poco tiene que ver con el que fue inaugurado en ese mismo espacio en 1916.  El lugar que ocupa actualmente el Casino se le pasó a llamar tras la Guerra Civil Plaza de Italia, en honor a los combatientes italianos enviados por Mussolini que participaron en la toma de la ciudad.

22. Piquío:

Este balcón excepcional que se asoma al Cantábrico fue aprovechado ya desde hace tiempo para el deleite de los ciudadanos, tal y como podemos ver en la imagen. En esta masa rocosa que divide las playas Primera y Segunda del Sardinero fue construido durante la Guerra Civil un nido de ametralladoras que aún hoy se puede contemplar a simple vista.

23. Plaza de Toros:

Nos trasladamos ahora al Oeste, a la otra punta de la ciudad. Tras la conquista de la ciudad por parte del bando nacional la plaza de toros pasó a ser prisión improvisada para los prisioneros republicanos.

24. Plaza de Numancia:

Esta plaza nació tras la cesión de este espacio por parte de Cornelio de Escalante, quien fue alcalde de la ciudad en 1842. La plaza recibió también el nombre de El sitio de costumbre, por ser el lugar en el que los entierros se despedían de los duelos. El edificio que vemos en la esquina con Magallanes corresponde a la Escuela de Comercio, sustituido por el actual Colegio Cisneros.

Comparte y divulga la cultura

post lo voy a dedicar a Santander, la ciudad en la que nací y en la que he pasado la mayor parte de mis años. Desde hace un tiempo soy un apasionado de la historia de Cantabria y, cómo no, su capital no iba a ser menos.

Creo que quienes nos hemos formado aquí no hemos recibido por parte de la educación reglada  información suficiente a cerca de los acontecimientos acaecidos en esta comunidad. No recuerdo que ningún profesor me hablara del Ducado de Cantabria, de la catástrofe del Machichaco, del incendio que se llevó la mayor parte del casco antiguo de Santander o de los maquis en esta región; aunque espero que esta situación haya cambiado en la actualidad.

Este post nace pues con la intención de dar a conocer un poquito del pasado de Santander, un peñizco a la historia de esta ciudad, querida pero que a la vez causa repulsa en muchos y muchas de nosotros.

Con las fotos que voy a mostrar a continuación deseo despertar el interés a cerca de esa urbe que fue; aquella ciudad de cultura, de cafés, de charlas intelectuales, de teatros como el Pereda, la sala Narbón o el salón Pradera, la ciudad que vivió los felices años 20, pero que también tuvo que sufrir los bombarderos por parte de la Luftwaffe durante la Guerra Civil y la limpieza ideológica llevada posteriormente.

Pero quiero, además, que el lector o la lectora hagan un pequeño esfuerzo e intenten recuperar la memoria que aún está escrita en las mentes de nuestros mayores, esa historia de lo cotidiano que no se encuentra en ningún libro, pero que muchas veces es denostada por la sociedad. Que hablen con sus abuelos y abuelas y les pregunten a cerca de cómo era su ciudad, sea Santander o cualquier otra. Que desempolven, escaneen y recopilen las fotos antiguas de la familia con el fin de que nunca desaparezca esa parte de la historia.

Permitidme, por último, lanzar un grito en contra de los nombres que muy tristemente, y a pesar de que la ley obliga a cambiarlo, aún permanecen escritos en las placas de las calles de Santander. Sugiero que hasta que no se devuelvan los antiguos nombres (si los hubiera, en caso contrario qué mejor forma que preguntar a sus vecinos), y a forma de protesta, utilicéis los nombres pasados, tales como El alta, en lugar de General Dávila, o la Calle Calderón en lugar de General Mola, por nombrar solo algunos. Para que conozcáis más nombres os invito a que leáis la gran obra escrita por José Simón Camarga, de título Santander en la historia de sus calles.

Bueno, después de haber soltado todo este rollo comencemos con las fotos.

1. Ayuntamiento de Santander:

Aquí tenemos el Ayuntamiento de la ciudad visto desde lo que es hoy la calle Jesús de Monasterio, antes Becedo (nombre que recibía la extinguida ría que transcurría por ese tramo). En esta imagen aún podemos observar la torre o cúpula que se erguía en uno de los extremos, y que fue demolida tras su remodelación, en la que se vio acrecentado su tamaño por dos. Si tenéis curiosidad podéis echar un vistazo en Google Maps, en donde se muestra claramente la diferencia de las construcciones.

A la derecha de la foto se muestra lo que fue la llamada Casa Sepi, en cuyos bajos se albergaba una juguetería.

2 y 3. Mercado de la Esperanza:

La primera fotografía fue tomada durante la inauguración de 1904. Poco a cambiado desde entonces. En la segunda imagen podemos ver los barracones que se construyeron de manera temporal para los comercios que se vieron afectados por el Incendio. Estos barracones en concreto están ocupando el solar ocupado anteriormente con un convento, si no recuerdo mal, franciscano.

4. Calle Calvo Sotelo:

En esta instantánea quedan de manifiesto los destrozos causados por el incendio de 1941. Si os fijáis bien debajo de los trabajadores se puede ver el Instituto Santa Clara. Anteriormente esta calle recibía el nombre de Becedo, ya que por aquí discurría una ría con este nombre.

5 y 6. Edificio de Correos:

Por suerte el majestuoso edificio de Correos, construido en 1915, sobrevivió al fatídico incendio. Por cierto, para quien esté sorprendido de ver un tranvía, no es un espejismo, hubo un tiempo en el que circulaban este transporte. Pinchad aquí si queréis saber más.

7. Plaza Porticada:

La Plaza Porticada, otro espacio urbano surgido como consecuencia del Incendio. Construido con un estilo neo-herreriano esta plaza vio nacer en 1952 el Festival Internacional de Música y Danza de Santander, festival que ya se ha convertido ya en todo un clásico, y que se celebra actualmente en el Palacio de Festivales. Bajo esta plaza se han encontrado recientemente restos de la antigua muralla que protegía a la ciudad de las incursiones no deseadas, así como muelles y refugios antiaéreos de la Guerra Civil.

En la imagen se está procediendo a la colocación de la figura alegórica que representa “La Beneficiencia” , que junto con “El Ahorro”, flanquea la entrada a la Caja de Ahorros de Santander y Cantabria.

8. Calle de San José

En la Calle de San José se marcó la frontera Este del Incendio, gracias en buena parte al edificio de Aduanas, construido completamente de piedra, lo qué causó que funcionara como cortafuegos e impidiera el paso de las llamas.

9. Casa Pombo

Este imponente edificio, construido durante el siglo XIX fue la casa palaciega del III Marqués de Pombo, motivo por el cual la plaza lleva este nombre, si bien durante un tiempo fue llamada Plaza de la Libertad. Actualmente es la sede del Real Club de Regatas de Santander. Hay algo que me sorprende mucho, su bandera. Si pasáis por delante fijaros en la tela que cuelga desde el balcón de la planta baja, es la actual bandera de Groenlandia. Uno pensaría que a alguien por algún motivo le apetecería tener esa bandera como símbolo para el Club de Regatas por algún motivo, pero en el frontal superior, justo en el centro aparece labrada en la piedra esta misma bandera, aunque en forma de pendón, triangular. Lo curioso del asunto es que la actual bandera de Groenlandia fue adoptada en 1985, según el diseño presentado por un tal Thue Christiansen, que poco parece tener de cántabro. ¿Qué ocurrió entonces? ¿Es un plagio? Realmente me parece sorprendente, espero que alguien sepa resolver esta cuestión. Para apoyar la tesis del plagio podemos apoyar como prueba que la bandera de Cantabria es blanqui-roja, y era usada ya por los marineros cántabros en el siglo XVIII.

10. Mercado del Este

El mercado que hoy se levanta entre las calles Hernán Cortés y Colosía (llamado hoy esta última General Mola) no es el mismo que el que fue construido por el arquitecto Antonio Zabaleta durante los años 1839 y 1842, ya que durante los años 90 se demolió por completo debido a su declaración de ruina (un tanto controvertida). En la actualidad el espacio es ocupado por cafés y algunas tiendas, además de por un pequeño museo en la planta inferior.

11. Calle Marcelino Sainz de Sautuola

No es mucho lo que ha cambiado en esta calle, sin embargo ha habido dos alteraciones muy significativas. La primera de ellas es la construcción del arco del Banco Santander, y la segunda es una muy triste, el derribo el 31 de julio de 1966 del Teatro Pereda, uno de los teatros más importantes de la época construidos en España, inaugurado en 1919 sobre las antiguas ruinas del Teatro Principal, desaparecido durante un incendio.

12. Demolición del Teatro Pereda:

Realmente cuesta creer que esta inigualable construcción fuera derribada para construir el feo y tosco edificio que hoy se levanta en esta esquina, pero qué se puede esperar de una etapa en la que las leyes las dictaba una persona y su camarilla. Pinchad aquí si queréis saber más leyendo un artículo publicado hace ya unos años en el Diario Montañés con el motivo de los 40 años de la demolición.

13. Calle Lope de Vega:

Al frente, en la confluencia de Lope de Vega con la Calle Sol nos encontramos con la Iglesia de los Carmelitas, de estilo neogótico y construida en 1904. En la acera oeste el espacio de la casa que tenemos en primer lugar es ocupado por un bloque de viviendas.

14. Grúa de Piedra

Vayamos ahora a la costa. La Grúa de Piedra pertenece a Santander tanto como los días de Sur. Situada en el Muelle de Maura, ha sigo testigo desde finales del siglo XIX de la llegada de los transatlánticos que provenía de América cargados de mercancías. Hoy se encuentra ya fuera de servicio y permanece de manera más que merecida como monumento.

15. Paseo de Pereda:

Cuidado con dónde metéis el pie si camináis por el Paseo de Pereda, ya que está construido sobre terrenos ganados al mar. Debido a la dificultad orográfica se acometieron diversas obras para dotar a la ciudad de un amplio ensanche. El margen que separaba las casas del mar era tan estrecho que se dice que si te asomabas por la ventana podías llegar a tocar el mástil de los barcos.

16. Monumento a Los Raqueros:

Este monumento es, sin duda y en mi opinión, uno de los mejores que tiene la ciudad, ya que se conmemora a una figura tan original y propia como los raqueros, niños que se tiraban al puerto para recoger las monedas que les arrojaban.

18. Confluencia de Paseo de Pereda con Castelar:

Las llamas del Incendio de 1941 quedaron muy lejos de alcanzar esta zona motivo por el que se conservan las majestuosas edificaciones prácticamente tal y como eran.

19. Paseo de Reina Victoria:

Con la llegada de la monarquía a los veranos de Santander a principios del Siglo XX, esta calle se comenzó a llenar de palacios y mansiones mandados construir por la nobleza cortesana. Además su tránsito aumentó debido al crecimiento turístico que comenzó a surgir en el Sardinero, para lo que se habilitó un tranvía que unía el casco antiguo con la zona de playas.

20 y 21. Playa Primera del Sardinero:

¿Cómo? ¿Qué hace esa iglesia ahí? ¿Y esa forma tan rara del Casino?

Una nueva sociedad politeísta. ¿Somos realmente ateos?

Muy buenas, para comenzar con este blog que me he propuesto como tarea, voy a recuperar un pequeño artículo que escribí para la revista de la Facultad de Ciencias Sociales, allá por el 2003. Sobre algunas cosas no pienso de la misma manera, pero preferí dejarlo tal y como estaba. Ahí va, prometo que la próxima vez escribiré algo nuevo.

Sí, somos tan ateos como pensamos, o tal vez hemos sustituido los milenarios dioses por unos nuevos de diseño. Los antiguos símbolos religiosos, como la cruz cristiana o la estrella de David judía, han delegado su poder a los logos, tales como la flecha (Nike) o los arcos (Mc Donald’s). Las grandes corporaciones transnacionales son actualmente los nuevos dioses.

Seguimos yendo cada domingo a nuestro templo de oración, solo que ahora se llama centro comercial, tiene aire acondicionado o calefacción, y en lugar de ir a rezar acudimos para comprar. Ahondando más, la época de rebajas, donde lo principal es consumir, podría ser considerada como la Semana Santa cristiana; y qué decir ya de las Navidades…

Nos encontramos pues en una época donde las grandes marcas han suplantado las antiguas referencias que servían para vertebrar la sociedad (familia, religión y política). Hoy, en lugar de querer llegar al cielo en la otra vida y a través de buenos actos, pretendemos llegar a él en esta vida mediante el dinero.

Son estos logos los que han pasado de ser una simple imagen, a significarlo todo. Cada uno de ellos ha sido convertido en un símbolo que representa algún valor, como por ejemplo Nike, “sinónimo” de deporte, juventud, incluso se nos llega a mostrar como la marca de los negros y de las feministas.

Portada "NO LOGO", escrito por la canadiense Naomi Klein, libro de obligada escritura si se quiere conocer la situación general de los movimientos antiglobalización, entre otros temas.

Han llegado hasta tal punto estas simbologías, que podemos hablar en lugar de marcas, de dioses. De esta forma, me permito hacer una analogía entre la sociedad actual y la sociedad politeísta de los antiguos romanos. Estos últimos tenían al dios del vino Baco, hoy nosotros tenemos al “dios” de la Coca-Cola -representado por Papá Noel o un entrañable osito-, o sirva también de ejemplo la antigua diosa de la belleza Venus, sustituida hoy por Margaret Astor, o el dios del viento Céfiro, llamado ahora Aire Acondicionado Fujitsu; incluso Mercurio, aquel mensajero de botas con alas que tenían los dioses, ha creado la marca de neumáticos Goodyear, supongo que se le acabaría el contrato con Seur.

El problema es que en la Antigüedad el poder de estos dioses era ficticio, sin embargo hoy no sucede lo mismo. Las transnacionales se han vuelto en gigantes que no paran de consumir ni de crecer, han crecido más que muchos gobiernos, con más poder que ellos, pero -y he aquí la principal diferencia- sin ninguna obligación ni responsabilidad. Solo deben de rendir cuentas a sus accionistas, que no se preocupan de que estas empresas violen derechos humanos, sino de que produzcan beneficios. Sí, crean muchos beneficios, pero para unos pocos.

Sin embargo, la actuación de las transnacionales es el subproducto del sistema económico general que impera en el mundo, el cual antepone el dinero a la personas. Debemos de ser críticos con nuestros gobiernos, con las transnacionales, pero también con nosotros mismo, ya que si están ahí es porque nosotros se lo estamos permitiendo. ¡Acabemos con estos dioses!

Amén

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.