Hola, el nuevo post lo voy a dedicar a Santander, la ciudad en la que nací y en la que he pasado la mayor parte de mis años. Desde hace un tiempo soy un apasionado de la historia de Cantabria y, cómo no, su capital no iba a ser menos.
Creo que quienes nos hemos formado aquí no hemos recibido por parte de la educación reglada información suficiente a cerca de los acontecimientos acaecidos en esta comunidad. No recuerdo que ningún profesor me hablara del Ducado de Cantabria, de la catástrofe del Machichaco, del incendio que se llevó la mayor parte del casco antiguo de Santander o de los maquis en esta región; aunque espero que esta situación haya cambiado en la actualidad.
Este post nace pues con la intención de dar a conocer un poquito del pasado de Santander, un peñizco a la historia de esta ciudad, querida pero que a la vez causa repulsa en muchos y muchas de nosotros por diferentes motivos.
Con las fotos que voy a mostrar a continuación deseo despertar el interés a cerca de esa urbe que fue; aquella ciudad de cultura, de cafés, de charlas intelectuales, de teatros como el Pereda, la sala Narbón o el salón Pradera, la ciudad que vivió los felices años 20, pero que también tuvo que sufrir los bombarderos por parte de la Luftwaffe durante la Guerra Civil y la limpieza ideológica llevada posteriormente.
Pero quiero, además, que el lector o la lectora hagan un pequeño esfuerzo e intenten recuperar la memoria que aún está escrita en las mentes de nuestros mayores, esa historia de lo cotidiano que no se encuentra en ningún libro, pero que muchas veces es denostada por la sociedad. Que hablen con sus abuelos y abuelas y les pregunten a cerca de cómo era su ciudad, sea Santander o cualquier otra. Que desempolven, escaneen y recopilen las fotos antiguas de la familia con el fin de que nunca desaparezca esa parte de la historia.
Permitidme, por último, lanzar un grito en contra de los nombres que muy tristemente, y a pesar de que la ley obliga a cambiarlo, aún permanecen escritos en las placas de las calles de Santander. Sugiero que hasta que no se devuelvan los antiguos nombres (si los hubiera, en caso contrario qué mejor forma que preguntar a sus vecinos), y a forma de protesta, utilicéis los nombres pasados, tales como El alta, en lugar de General Dávila, o la Calle Calderón en lugar de General Mola, por nombrar solo algunos. Para que conozcáis más nombres os invito a que leáis la gran obra escrita por José Simón Cabarga, de título Santander en la historia de sus calles.
Bueno, después de haber soltado todo este rollo comencemos con las fotos.
1. Ayuntamiento de Santander:

Aquí tenemos el Ayuntamiento de la ciudad visto desde lo que es hoy la calle Jesús de Monasterio, antes Becedo (nombre que recibía la extinguida ría que transcurría por ese tramo). En esta imagen aún podemos observar la torre o cúpula que se erguía en uno de los extremos, y que fue demolida tras su remodelación, en la que se vio acrecentado su tamaño por dos. Si tenéis curiosidad podéis echar un vistazo en Google Maps, en donde se muestra claramente la diferencia de las construcciones.
A la derecha de la foto se muestra lo que fue la llamada Casa Sepi, en cuyos bajos se albergaba una juguetería.
2 y 3. Mercado de la Esperanza:


La primera fotografía fue tomada durante la inauguración de 1904. Poco a cambiado desde entonces. En la segunda imagen podemos ver los barracones que se construyeron de manera temporal para los comercios que se vieron afectados por el Incendio. Estos barracones en concreto están en un solar ocupado anteriormente con un convento, si no recuerdo mal, franciscano.
4. Calle Calvo Sotelo:

En esta instantánea quedan de manifiesto los destrozos causados por el incendio de 1941. Si os fijáis bien debajo de los trabajadores se puede ver el Instituto Santa Clara. Anteriormente esta calle recibía el nombre de Calle Atarazanas, ya que en tiempos inmemoriales en ese punto se encontraban unas atarazanas, lugar de construcción de barcos.
5 y 6. Edificio de Correos:


Por suerte el majestuoso edificio de Correos, construido en 1915, sobrevivió al fatídico incendio. Por cierto, para quien esté sorprendido de ver un tranvía, no es un espejismo, hubo un tiempo en el que circulaban este transporte. Pinchad aquí si queréis saber más.
7. Plaza Porticada:

La Plaza Porticada, otro espacio urbano surgido como consecuencia del Incendio. Construido con un estilo neo-herreriano esta plaza vio nacer en 1952 el Festival Internacional de Música y Danza de Santander, festival que ya se ha convertido ya en todo un clásico, y que se celebra actualmente en el Palacio de Festivales. Bajo esta plaza se han encontrado recientemente restos de la antigua muralla que protegía a la ciudad de las incursiones no deseadas, así como muelles y refugios antiaéreos de la Guerra Civil.
En la imagen se está procediendo a la colocación de la figura alegórica que representa “La Beneficiencia” , que junto con “El Ahorro”, flanquea la entrada a la Caja de Ahorros de Santander y Cantabria.
8. Calle de San José:

En la Calle de San José se marcó la frontera Este del Incendio, gracias en buena parte al edificio de Aduanas, construido completamente de piedra, lo qué causó que funcionara como cortafuegos e impidiera el paso de las llamas.
9. Casa Pombo:

Este imponente edificio, construido durante el siglo XIX fue la casa palaciega del III Marqués de Pombo, motivo por el cual la plaza lleva este nombre, si bien durante un tiempo fue llamada Plaza de la Libertad. Actualmente es la sede del Real Club de Regatas de Santander. Hay algo que me sorprende mucho, su bandera. Si pasáis por delante fijaros en la tela que cuelga desde el balcón de la planta baja, es la actual bandera de Groenlandia. Uno pensaría que a alguien por alguna razón le apetecería tener esa bandera como símbolo para el Club de Regatas, pero en el frontal superior, justo en el centro aparece labrada en la piedra esta misma bandera, aunque en forma de pendón, triangular. Lo curioso del asunto es que la actual bandera de Groenlandia fue adoptada en 1985, según el diseño presentado por un tal Thue Christiansen, que poco parece tener de cántabro. ¿Qué ocurrió entonces? ¿Es un plagio? Realmente me parece sorprendente, espero que alguien sepa resolver esta cuestión. Para apoyar la tesis del plagio podemos emplear como prueba que la bandera de Cantabria es blanqui-roja, y era usada ya por los marineros cántabros en el siglo XVIII.
10. Mercado del Este:

El mercado que hoy se levanta entre las calles Hernán Cortés y Colosía (llamada hoy esta última General Mola) no es el mismo que el que fue construido por el arquitecto Antonio Zabaleta durante los años 1839 y 1842, ya que durante los años 90 se demolió debido a su declaración de ruina (un tanto controvertida). En la actualidad el espacio es ocupado por cafés y algunas tiendas, además de por un pequeño museo en la planta inferior.
11. Calle Marcelino Sainz de Sautuola:

No es mucho lo que ha cambiado en esta calle, sin embargo ha habido dos alteraciones muy significativas. La primera de ellas es la construcción del arco del Banco Santander, y la segunda es una muy triste, el derribo el 31 de julio de 1966 del Teatro Pereda, uno de los teatros más importantes de la época construidos en España, inaugurado en 1919 sobre las antiguas ruinas del Teatro Principal, desaparecido durante un incendio.
12. Demolición del Teatro Pereda:

Realmente cuesta creer que esta inigualable construcción fuera derribada para construir el feo y tosco edificio que hoy se levanta en esta esquina, pero qué se puede esperar de una etapa en la que las leyes las dictaba una persona y su camarilla. Pinchad aquí si queréis saber más leyendo un artículo publicado hace ya unos años en el Diario Montañés con motivo de los 40 años de la demolición.
13. Calle Lope de Vega:

Al frente, en la confluencia de Lope de Vega con la Calle So,l nos encontramos con la Iglesia de los Carmelitas, de estilo neogótico y construida en 1904. En la acera oeste el espacio de la casa que tenemos en primer lugar hoy es ocupado por un bloque de viviendas.
14. Grúa de Piedra:

Vayamos ahora a la costa. La Grúa de Piedra pertenece a Santander tanto como los días de Sur. Situada en el Muelle de Maura, ha sigo testigo desde finales del siglo XIX de la llegada de los transatlánticos que provenían de América cargados de mercancías. Hoy se encuentra ya fuera de servicio y permanece de manera más que merecida como monumento.
15. Paseo de Pereda:

Cuidado con dónde metéis el pie si camináis por el Paseo de Pereda, ya que está construido sobre terrenos ganados al mar. Debido a la dificultad orográfica se acometieron diversas obras para dotar a la ciudad de un amplio ensanche. El margen que separaba las casas del mar era tan estrecho que se dice que si te asomabas por la ventana podías llegar a tocar el mástil de los barcos.
16. Monumento a Los Raqueros:

Este monumento es, sin duda y en mi opinión, uno de los mejores que tiene la ciudad, ya que se conmemora a una figura tan original y propia como los raqueros, niños que se tiraban al puerto para recoger las monedas que les arrojaban.
18. Confluencia de Paseo de Pereda con Castelar:

Las llamas del Incendio de 1941 quedaron muy lejos de alcanzar esta zona motivo por el que se conservan las majestuosas edificaciones prácticamente tal y como eran.
19. Paseo de Reina Victoria:

Con la llegada de la monarquía y Los baños de ola a los veranos de Santander a principios del Siglo XX, esta calle se comenzó a llenar de palacios y mansiones mandados construir por la nobleza cortesana. Además su tránsito aumentó debido al crecimiento turístico que comenzó a surgir en el Sardinero, para lo que se habilitó un tranvía que unía el casco antiguo con la zona de playas.
20 y 21. Playa Primera del Sardinero:


¿Cómo? ¿Qué hace esa iglesia ahí? ¿Y esa forma tan rara del Casino? Pues esa iglesia es, o mejor dicho, era, la Capilla de San Roque, levantada en 1870 y, si no me equivoco, mandada derribar durante la II República, motivo por el cual se pasó a construir en 1944 una iglesia bajo la advocación de ese mismo santo en la zona cercana a la Fuente de Cacho. El casino es el primero que hubo, construido también en 1870, pero que poco tiene que ver con el que fue inaugurado en ese mismo espacio en 1916. El lugar que ocupa actualmente el Casino se le pasó a llamar tras la Guerra Civil Plaza de Italia, en honor a los combatientes italianos enviados por Mussolini que participaron en la toma de la ciudad.
22. Piquío:

Este balcón excepcional que se asoma al Cantábrico fue aprovechado ya desde hace tiempo para el deleite de los ciudadanos, tal y como podemos ver en la imagen. En esta masa rocosa que divide las playas Primera y Segunda del Sardinero fue construido durante la Guerra Civil un nido de ametralladoras que aún hoy se puede contemplar a simple vista.
23. Plaza de Toros:

Nos trasladamos ahora al Oeste, a la otra punta de la ciudad. Tras la conquista de la ciudad por parte del bando nacional la plaza de toros pasó a ser prisión improvisada para los prisioneros republicanos.
24. Plaza de Numancia:

Esta plaza nació tras la cesión de este espacio por parte de Cornelio de Escalante, quien fue alcalde de la ciudad en 1842. La plaza recibió también el nombre de El sitio de costumbre, por ser el lugar en el que los entierros se despedían de los duelos. El edificio que vemos en la esquina con Magallanes corresponde a la Escuela de Comercio, sustituido por el actual Colegio Cisneros.

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post lo voy a dedicar a Santander, la ciudad en la que nací y en la que he pasado la mayor parte de mis años. Desde hace un tiempo soy un apasionado de la historia de Cantabria y, cómo no, su capital no iba a ser menos.
Creo que quienes nos hemos formado aquí no hemos recibido por parte de la educación reglada información suficiente a cerca de los acontecimientos acaecidos en esta comunidad. No recuerdo que ningún profesor me hablara del Ducado de Cantabria, de la catástrofe del Machichaco, del incendio que se llevó la mayor parte del casco antiguo de Santander o de los maquis en esta región; aunque espero que esta situación haya cambiado en la actualidad.
Este post nace pues con la intención de dar a conocer un poquito del pasado de Santander, un peñizco a la historia de esta ciudad, querida pero que a la vez causa repulsa en muchos y muchas de nosotros.
Con las fotos que voy a mostrar a continuación deseo despertar el interés a cerca de esa urbe que fue; aquella ciudad de cultura, de cafés, de charlas intelectuales, de teatros como el Pereda, la sala Narbón o el salón Pradera, la ciudad que vivió los felices años 20, pero que también tuvo que sufrir los bombarderos por parte de la Luftwaffe durante la Guerra Civil y la limpieza ideológica llevada posteriormente.
Pero quiero, además, que el lector o la lectora hagan un pequeño esfuerzo e intenten recuperar la memoria que aún está escrita en las mentes de nuestros mayores, esa historia de lo cotidiano que no se encuentra en ningún libro, pero que muchas veces es denostada por la sociedad. Que hablen con sus abuelos y abuelas y les pregunten a cerca de cómo era su ciudad, sea Santander o cualquier otra. Que desempolven, escaneen y recopilen las fotos antiguas de la familia con el fin de que nunca desaparezca esa parte de la historia.
Permitidme, por último, lanzar un grito en contra de los nombres que muy tristemente, y a pesar de que la ley obliga a cambiarlo, aún permanecen escritos en las placas de las calles de Santander. Sugiero que hasta que no se devuelvan los antiguos nombres (si los hubiera, en caso contrario qué mejor forma que preguntar a sus vecinos), y a forma de protesta, utilicéis los nombres pasados, tales como El alta, en lugar de General Dávila, o la Calle Calderón en lugar de General Mola, por nombrar solo algunos. Para que conozcáis más nombres os invito a que leáis la gran obra escrita por José Simón Camarga, de título Santander en la historia de sus calles.
Bueno, después de haber soltado todo este rollo comencemos con las fotos.
1. Ayuntamiento de Santander:

Aquí tenemos el Ayuntamiento de la ciudad visto desde lo que es hoy la calle Jesús de Monasterio, antes Becedo (nombre que recibía la extinguida ría que transcurría por ese tramo). En esta imagen aún podemos observar la torre o cúpula que se erguía en uno de los extremos, y que fue demolida tras su remodelación, en la que se vio acrecentado su tamaño por dos. Si tenéis curiosidad podéis echar un vistazo en Google Maps, en donde se muestra claramente la diferencia de las construcciones.
A la derecha de la foto se muestra lo que fue la llamada Casa Sepi, en cuyos bajos se albergaba una juguetería.
2 y 3. Mercado de la Esperanza:


La primera fotografía fue tomada durante la inauguración de 1904. Poco a cambiado desde entonces. En la segunda imagen podemos ver los barracones que se construyeron de manera temporal para los comercios que se vieron afectados por el Incendio. Estos barracones en concreto están ocupando el solar ocupado anteriormente con un convento, si no recuerdo mal, franciscano.
4. Calle Calvo Sotelo:

En esta instantánea quedan de manifiesto los destrozos causados por el incendio de 1941. Si os fijáis bien debajo de los trabajadores se puede ver el Instituto Santa Clara. Anteriormente esta calle recibía el nombre de Becedo, ya que por aquí discurría una ría con este nombre.
5 y 6. Edificio de Correos:


Por suerte el majestuoso edificio de Correos, construido en 1915, sobrevivió al fatídico incendio. Por cierto, para quien esté sorprendido de ver un tranvía, no es un espejismo, hubo un tiempo en el que circulaban este transporte. Pinchad aquí si queréis saber más.
7. Plaza Porticada:

La Plaza Porticada, otro espacio urbano surgido como consecuencia del Incendio. Construido con un estilo neo-herreriano esta plaza vio nacer en 1952 el Festival Internacional de Música y Danza de Santander, festival que ya se ha convertido ya en todo un clásico, y que se celebra actualmente en el Palacio de Festivales. Bajo esta plaza se han encontrado recientemente restos de la antigua muralla que protegía a la ciudad de las incursiones no deseadas, así como muelles y refugios antiaéreos de la Guerra Civil.
En la imagen se está procediendo a la colocación de la figura alegórica que representa “La Beneficiencia” , que junto con “El Ahorro”, flanquea la entrada a la Caja de Ahorros de Santander y Cantabria.
8. Calle de San José

En la Calle de San José se marcó la frontera Este del Incendio, gracias en buena parte al edificio de Aduanas, construido completamente de piedra, lo qué causó que funcionara como cortafuegos e impidiera el paso de las llamas.
9. Casa Pombo

Este imponente edificio, construido durante el siglo XIX fue la casa palaciega del III Marqués de Pombo, motivo por el cual la plaza lleva este nombre, si bien durante un tiempo fue llamada Plaza de la Libertad. Actualmente es la sede del Real Club de Regatas de Santander. Hay algo que me sorprende mucho, su bandera. Si pasáis por delante fijaros en la tela que cuelga desde el balcón de la planta baja, es la actual bandera de Groenlandia. Uno pensaría que a alguien por algún motivo le apetecería tener esa bandera como símbolo para el Club de Regatas por algún motivo, pero en el frontal superior, justo en el centro aparece labrada en la piedra esta misma bandera, aunque en forma de pendón, triangular. Lo curioso del asunto es que la actual bandera de Groenlandia fue adoptada en 1985, según el diseño presentado por un tal Thue Christiansen, que poco parece tener de cántabro. ¿Qué ocurrió entonces? ¿Es un plagio? Realmente me parece sorprendente, espero que alguien sepa resolver esta cuestión. Para apoyar la tesis del plagio podemos apoyar como prueba que la bandera de Cantabria es blanqui-roja, y era usada ya por los marineros cántabros en el siglo XVIII.
10. Mercado del Este

El mercado que hoy se levanta entre las calles Hernán Cortés y Colosía (llamado hoy esta última General Mola) no es el mismo que el que fue construido por el arquitecto Antonio Zabaleta durante los años 1839 y 1842, ya que durante los años 90 se demolió por completo debido a su declaración de ruina (un tanto controvertida). En la actualidad el espacio es ocupado por cafés y algunas tiendas, además de por un pequeño museo en la planta inferior.
11. Calle Marcelino Sainz de Sautuola

No es mucho lo que ha cambiado en esta calle, sin embargo ha habido dos alteraciones muy significativas. La primera de ellas es la construcción del arco del Banco Santander, y la segunda es una muy triste, el derribo el 31 de julio de 1966 del Teatro Pereda, uno de los teatros más importantes de la época construidos en España, inaugurado en 1919 sobre las antiguas ruinas del Teatro Principal, desaparecido durante un incendio.
12. Demolición del Teatro Pereda:

Realmente cuesta creer que esta inigualable construcción fuera derribada para construir el feo y tosco edificio que hoy se levanta en esta esquina, pero qué se puede esperar de una etapa en la que las leyes las dictaba una persona y su camarilla. Pinchad aquí si queréis saber más leyendo un artículo publicado hace ya unos años en el Diario Montañés con el motivo de los 40 años de la demolición.
13. Calle Lope de Vega:

Al frente, en la confluencia de Lope de Vega con la Calle Sol nos encontramos con la Iglesia de los Carmelitas, de estilo neogótico y construida en 1904. En la acera oeste el espacio de la casa que tenemos en primer lugar es ocupado por un bloque de viviendas.
14. Grúa de Piedra

Vayamos ahora a la costa. La Grúa de Piedra pertenece a Santander tanto como los días de Sur. Situada en el Muelle de Maura, ha sigo testigo desde finales del siglo XIX de la llegada de los transatlánticos que provenía de América cargados de mercancías. Hoy se encuentra ya fuera de servicio y permanece de manera más que merecida como monumento.
15. Paseo de Pereda:

Cuidado con dónde metéis el pie si camináis por el Paseo de Pereda, ya que está construido sobre terrenos ganados al mar. Debido a la dificultad orográfica se acometieron diversas obras para dotar a la ciudad de un amplio ensanche. El margen que separaba las casas del mar era tan estrecho que se dice que si te asomabas por la ventana podías llegar a tocar el mástil de los barcos.
16. Monumento a Los Raqueros:

Este monumento es, sin duda y en mi opinión, uno de los mejores que tiene la ciudad, ya que se conmemora a una figura tan original y propia como los raqueros, niños que se tiraban al puerto para recoger las monedas que les arrojaban.
18. Confluencia de Paseo de Pereda con Castelar:

Las llamas del Incendio de 1941 quedaron muy lejos de alcanzar esta zona motivo por el que se conservan las majestuosas edificaciones prácticamente tal y como eran.
19. Paseo de Reina Victoria:

Con la llegada de la monarquía a los veranos de Santander a principios del Siglo XX, esta calle se comenzó a llenar de palacios y mansiones mandados construir por la nobleza cortesana. Además su tránsito aumentó debido al crecimiento turístico que comenzó a surgir en el Sardinero, para lo que se habilitó un tranvía que unía el casco antiguo con la zona de playas.
20 y 21. Playa Primera del Sardinero:


¿Cómo? ¿Qué hace esa iglesia ahí? ¿Y esa forma tan rara del Casino?